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viernes, 30 de junio de 2017

LA CAJITA DE RAPÉ - Javier Alonso García-Pozuelo



No hay nada mejor que leer un libro que se te queda pegado a las manos. En mi caso, es indiferente si se trata de una novela, de un libro de cuentos, uno de poesía o de microrrelatos.  Lo que me satisface es la lectura en sí misma y llegar al final con satisfacción.

Y esto es lo que ha sucedido con la novela “La cajita de rapé” de Javier Alonso García-Pozuelo.

Novela policiaca ambientada en el Madrid de 1861, durante los últimos años del reinado de Isabel II.
El protagonista es el inspector Benítez, cuyas aspiraciones al puesto de inspector especial de vigilancia sobrevuelan durante toda la novela. Un hombre honrado cuya vida se ha visto afectada en más de una ocasión por los vaivenes de la política. En los momentos actuales gobierna la Unión Liberal, liderada por el general Leopoldo O`Donnell, cuya gestión se encuentra muy afectada por las deserciones dentro de su propio partido y el sentimiento de la calle, que ve cómo los gastos desproporcionados en una guerra inútil socava la economía del país.
Y es en este momento cuando se produce un primer asesinato. El de una sirvienta de una rica familia del distrito de La Latina. Al mismo tiempo, se descubre el robo de una cuantiosa cantidad de dinero en la casa familiar. Estos hechos obligan al inspector Benítez, ayudado por un equipo de colaboradores que, dados los escasos medios de la época, van solventando la investigación a base de carreras por la ciudad o desplazamientos en coches de punto. La investigación se irá complicando con un segundo asesinato y la complicidad de unos cuantos personajes turbios. El caso, al que se conoce con el nombre de las Alcarreñas, convertido en la comidilla de la ciudad, obliga al inspector Benítez a una investigación contrarreloj.

La ambientación de la novela es magnífica. Javier muestra las dos sociedades dentro de una misma ciudad. Los ricos, por una parte, en las casas bien, donde convivían el servicio y los señores. Convivencia sin mezcla, claro está. Los señores, asiduos a los locales de prostitución y juego. Las señoras, como siempre, a casarse bien y cerrar los ojos ante las costumbres masculinas. La hipocresía de la época. La salvaguarda del “buen nombre” de la familia. Los amoríos de unos y otros.  Dos Españas que tardaron en desaparecer.

La novela es trepidante en algunos momentos. En otros, en especial cuando se centra en la parte histórica y personal de algunos de los protagonistas, nos da un respiro. Es entonces cuando podemos disfrutar de un paseo por el Madrid histórico, entre sus gentes, sus costumbres, sus establecimientos, sus tradiciones, sus recetas de cocina, los oficios ya desaparecidos, como el de mozo de cordel, el de sereno, farolero o el de cochero. Javier maneja con soltura el lenguaje de la época, las expresiones que utilizaba el pueblo llano o los señores de bien. En resumen, un recorrido impresionante por una ciudad cambiada. Incluso para quienes no somos de Madrid y hemos podido disfrutar de ella.

Para ser su primera novela creo, sinceramente, que está mucho más que lograda, teniendo en cuenta el cuidado que ha puesto en los detalles tanto en la parte histórica como en la policíaca, de manera que ninguna de ella chirríe por falta de precisión. Un trabajo de documentación impresionante.


Solo me resta preguntarle al autor qué es el “arroz a la valenciana” que pudo haber cenado Lorenza, la muchacha asesinada.


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