Páginas

jueves, 5 de septiembre de 2013

PARTICULAS EN SUSPENSION - Lola Sanabria














Para los aficionados a los microrrelatos o relatos cortos pronunciar el nombre de Lola Sanabria es quitarse el sombrero.
Lola gana casi todos los concursos a los que se presenta, por una sencilla razón: su gran calidad, porque es una narradora de raza.
El resultado de esta calidad es Partículas en suspensión,finalmente publicado por Talentura, por suerte para todos los que nos gusta leer lo que Lola escribe.
En el libro hay 95 partículas extraordinarias, que se leen sin desmayo, sin que decaiga el pulso de la narrativa de Lola Sanabria.
La mayoría de los relatos están basados en hechos "cotidianos". No son relatos fantásticos, son cosas que pueden ocurrir en casa del vecino, en la de alguien de la familia, incluso en la nuestra propia. Los protagonistas son mujeres, niños, ancianos que nos hablan de abandonos, de malos tratos, de soledad, de amor, de ternura. Ternura que se manifiesta, en especial, cuando los relatos tratan de la vejez o de la infancia. 
A pesar de que los temas son muy sensibles, Lola los trata con una sutileza increíble, con una prosa lírica que pone los pelos de punta. ¿qué se puede decir cuando un relato, el primero, el que da nombre al libro, comienza así?

La noche, esquinada y morosa, se va, remoloneando. Y entra la luz lenta, dividida. Tímida. Apenas empuja las sombras.

No importa que lo que sigue a continuación sea duro, porque Lola lo trata con ternura, sabiendo disponer las palabras exactas para que la historia no hiera, pero te obligue a pensar.
Una de las cosas más destacables de Lola, no sólo en este libro, es su fuerza narrativa, su capacidad de sintetizar en pocas palabras, con apenas imágenes que se te clavan en el cerebro, una historia. Cualquiera. Tiene esa capacidad.

La metamorfosis

Mis padres iban al mercado los viernes. Abrían el carro y olía a fruta fresca y a pan tierno. Luego se anudaban los delantales, se metían en la cocina, y la casa se llenaba del aroma a cordero asado, sopa de cocido, pescado y carne a la plancha y palito de canela hirviendo en el arroz con leche. Pero cuando la empresa de papá presentó el ERE y a mamá la echaron del hospital, el interior de la nevera se cubrió de moho. Y a nosotros nos envolvieron, como crisálidas invernando en su capullo, las nervaduras de las verduras descompuestas.


En definitiva, que Partículas en suspensión es un magnífico libro de microrrelatos, con el sello de Lola Sanabria, con su originalidad, su particular manera de contarnos la vida. 95 relatos, 95 de pura literatura. 

Sería una lástima que se lo perdieran.


Partículas en suspensión. 
Lola Sanabria