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viernes, 23 de noviembre de 2012

CRUENTOS EJEMPLARES Y OTRAS MICROFICCIONES - David Vivancos




CRUENTOS EJEMPLARES Y OTRAS MICROFICCIONES es un libro de microrrelatos en el que predomina sobre todo el humor, la sátira de los más variados elementos de la sociedad, la ironía, el absurdo, algunas veces rayando en lo grotesco.
Precisamente por todo eso y por la calidad de la mayoría de las narraciones, es un buen libro de microrrelatos. Si empezamos con el título, vemos que el asunto va en serio, pero puede que no. Es como una parodia de Rimas y Leyendas de Béquer, como un antecedente de lo que puede suceder.

El libro está dividido en tres partes: Cruentos ejemplares, con una referencia clara a Crímenes ejemplares de Max Aub. Los relatos de esta parte están escritos en primera persona, como si fuera un único protagonista y todos, sin excepción, nos llevan a la confesión de un crimen, unas veces de manera explícita y otras con un final abierto para que la imaginación le ponga la guinda. Los relatos de esta parte no llevan titulo, simplemente están numerados.

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Me molestó que se metiera con mi papá. Me molestó que lo dijese en la excursión, delante de todos. Lo que no me molestó es que lo hiciese de espaldas al pantano.

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Se apagaba lentamente. Sólo gritó de terror, hasta el último aliento, al ver reflejados sus propios ojos desorbitados en el cuchillo que todavía sostenía su asesino. Yo.

La segunda parte de Cruentos ejemplares, se titula Bufete Contreras, una serie de relatos previsiblemente basados en las palabras que el famoso concurso de abogados nos dan para su resolución. Aquí David Vivancos no nos cuenta sólo historias de letrados, jueces, asesinos o defensores. Los relatos son una excusa para poner patas arriba a una sociedad: la nuestra. Y lo hace con toda la ironía posible. Y sin sangre, que ya es más complicado. Aquí una muestra.

SALVAME DEL SALVAME

Abrió la carpeta que coronaba la pila. Perezosamente, el juez leyó cómo Socorro Limón, hermana con doble papada del matador Gitanín de Arjonilla, había llamado a su cuñada “tremenda albóndiga con resaca” en el transcurso de una refriega televisiva. Lanzó un juramento y maldijo el día en que solicitara, pretendiendo una mayor tranquilidad a la hora de ejercer su desempeño, el traslado al juzgado número ocho, ignorando que estaba delante de los estudios del polémico canal….


La tercera parte del libro se titula “Bloc de notas”.  Como dice David Vivancos en la contraportada, es la parte más heterogénea con relatos de distinta entidad. Los hay histriónicos, fantásticos, o realistas. La vida del revés. Hay unos cuantos que están dedicados a Gregor Samsa, unas cuantas vueltas de tuerca a la historia desde el punto de vista irónico de David.

Oído musical

Gregor salió al escucharla tocar el violín. Tan bien respondió al estímulo musical que un huésped le consiguió empleo con los gitanos del circo, dado que su oso había perdido oído. Se entiende que Kafka nos ocultara el final de la historial real a favor de otro más dramático.

En esta tercera parte, en general, no hay un tema común como en las anteriores. Es más un cajón desastre donde impera la variedad sin perder el sentido del humor que ha conducido todo el libro. Hay relatos más cortos, más largos, unos de mayor calidad que otros, pero como todos sabemos bien, es difícil cuando hay tanto material alcanzar la exquisitez en todos ellos. 
De cualquier manera, el libro en sí mismo, en su totalidad es muy bueno, que es a la postre lo que interesa.

Cruentos ejemplares y otras microficciones. David Vivancos. Editorial Seleer

sábado, 17 de noviembre de 2012

SENTIDO SIN ALGUNO - Agustín Martínez Valderrama






Sentido sin alguno es uno de los mejores libros de microrrelatos que he leído. 

Ya conocía a Agustín Martínez Valderrama y su blog Previsiones meteorológicas de un cangrejo desde hace tiempo y sé de su manera de escribir, de manejar la realidad, de darle la vuelta a la vida y a la imaginación. Y, sin embargo, el libro me ha sorprendido.

Sentido sin alguno está dividido en tres partes:

Sentido con 33 relatos más o menos realistas, dependiendo de cómo interprete cada uno la realidad, la normalidad que puede ser diferente a la de Agustín. 

Cinética

Si disparásemos una bala en línea recta y sin ningún obstáculo de por medio, llegaría un instante en que esta por propia inercia se detendría y caería al suelo. Pero esto es incierto. Siempre, en algún punto de su trayectoria, aparece un hombre.


Sin, segunda parte que consta de 30 relatos que tendrían la característica de ser más surrrealistas, más kafkianos. Aparecen hombres que vuelan, perros que corren por el aire, suicidas elegantes, desconcierto.


Nota de paisaje vacío.

Destaca la silueta de un hombre subido a una barandilla. Un hombre - una silueta - que extiende sus brazos, que deambula sobre el metal oxidado, que cuelga sus pies de niño en un abismo de mierda. Una nota en el paisaje que cuenta hasta tres, que salta, que cae. Apenas un instante, un aire de viento, vertical. Noventa centímetros de vuelo y una triste voltereta contra el suelo del balcón.
Debajo, alguien sigue tocando el piano.


Alguno, 31 relatos de amor desde todos los puntos de vista imaginables. 

Flechazo.

Coincidieron en el tercero. Ella tendía la ropa. Él se dejaba caer por el patio de luces.


Agustín Martínez Valderrama es elegante. Nada sobra, nada falta en sus microrrelatos. La concisión, premisa fundamental de este tipo de escritos es perfecta. En unas pocas pinceladas, Agustín nos describe cada personaje, cada paisaje, cada momento. Y nuestra imaginación se pone en marcha sin ninguna dificultad, acercándonos a esa realidad, o irrealidad, que él con tanta precisión y manejo del lenguaje nos introduce.
Hay sentido del humor en muchos de sus microrrelatos, algo que aprecio mucho. Hay notas de crueldad, pero con elegancia. En definitiva, consigue lo que todos los que escribimos deseamos: que cuando llegues al final, desees volver a comenzar. 

Y otro de los factores importantes es la técnica. El interés de Agustín por descubrir nuevas formas de escribir un microrrelato. Y que este género alcance la importancia que debe tener.

Y, también está Narthwick. Sólo hay que descubrirlo: en primavera, en otoño, en verano.

La edición y maquetación es de Marisa Belmonte, magnífica, resumiendo en dos imágenes el sinsentido del libro.

Creo que la apuesta de Talentura es acertadísima. Ahora sólo les queda a ustedes comprobarlo.